martes, 18 de agosto de 2015

¿por qué la gente buena hace maldades?

¿Que hace que gente buena haga maldades? ¿que personas morales sean seducidos para actuar inmoralmente? ¿Dónde está la línea que separa el bien del mal, y que nos pone en peligro de cruzarla?
El psicólogo Phillip Zimbardo en su libro “El Efecto Lucifer” detalla cómo las fuerzas y dinámicas de situaciones de grupo pueden influir para convertir en monstruos a personas decentes.


Zimbardo fue el creador del experimento de la prisión de Stanford, en el que un grupo de voluntarios y estudiantes de la universidad fue dividido aleatoriamente en "guardias" e "internos" y colocados en una  simulación de ambiente carcelario. En solo una semana se abandonó el estudio, porque los estudiantes universitarios normales se transformaron en guardias sádicos brutales o prisioneros traumatizados emocionalmente
.
El estúdio nos permite entender mejor los fenómenos terribles, de la corrupción corporativa al genocidio organizado. Por ejemplo, como ciudadanos normales de Alemania se convirtieron en asesinos bajo la influencia nazi, o rusos hijos de familias honorables participaron en la matanza de millones por el odio alimentado por el comunismo;  como soldados estadounidenses sometieron a abusos y torturas a detenidos iraquíes en Abu Ghraib, o, simplemente, por qué en colas venezolanas se manifiesta la agresividad extrema .
La experiência sustituye la noción largamente sostenida de la "manzana podrida" con la del "mal barril" -la idea de que el entorno social y el sistema contaminan el individuo, en lugar de al revés.

Ziumbardo nos muestra, nos obliga a reexaminar lo que somos capaces de hacer cuando quedamos atrapados en la dinámica de comportamiento en uma situación, pero también ofrece esperanza. Podemos resistir al mal, e incluso podemos a aprender a actuar heroicamente.

 Carl Jung hablaba de nuesttra sombra, nuestra parte oscura, que todos tenemos pero queremos mantener oculta, y de la necesidad de reconocerla para controlarla. Si tenemos una formación moral sólida y uma conciencia vigilante, podemos pasar sobre las tentaciones del “mal barril”, o sea, del ambiente que propicia la desviación de la conducta, sin que seamos afectados.

Venezuela, hoy, es un "mal barril" y sus hijos deben aprender a defenderse de la influencia de los actualmente poderosos para no reaccionar con los mismos patrones, que solo sirven para expandir el mal y para dañar la dignidad y la paz personal.


En mi opinión, la formación y buen ejemplo familiar, la formación cívica, la ética y moral personal y las religiones espiritualizadas basadas en el amor y el respeto, son el mejor escudo contra las influencias negativas del ambiente.

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